domingo, 10 de diciembre de 2017

Derechos humanos

Hoy 10 de diciembre se celebra el Día de los derechos humanos, conmemorando la fecha  de 1948 en que Naciones Unidas firmó la declaración en la que se protegía la integridad y la dignidad de las personas.

No podemos negar que no se haya avanzado en este tiempo, sobre todo en lo que ha sido el eje transversal  de la no discriminación y, fundamentalmente en occidente. Pero no cabe duda de que estos logros todavía están muy lejos de lo que sería necesario para empezar a sentirnos satisfechos.

Sabéis, mis queridos lectores, que no suelo ser pesimista, incluso cuando la realidad se me pone cuesta arriba. Pero no puedo por menos que echar de menos a mi alrededor mucho de ese espíritu que hace sesenta y nueve años inspiró dicha Declaración.

Baste darse una vuelta por las noticias para ver cuánto recorrido nos falta. Campos de refugiados a los que ya hemos dejado de mirar, hambrunas, guerras,violencia de género, terrorismo,  falta de recursos, insolidaridad. No hace falta irse muy lejos para poder constatar que en más ocasiones de las deseables (o sea ninguna) se conculcan estos derechos, y lo que es peor, en nombre de la libertad.... Trump dixit, por ejemplo.

Pero también me preocupa la alegría con que se utilizan estos derechos fundamentales por ser humanos, para usos torticeros e individuales. Cómo se usan como escudos ante situaciones que en nada tienen que ver con su vulneración, si no como justificación de unos hechos que se catalogan por sí mismos.

En fin, mis queridos lectores, que a pesar de ello hoy es un día para conmemorar y reflexionar. Para pensar qué hacemos para proteger y no vulnerar esos derechos. Debemos ir más allá de una simple fecha, que si no, simplemente, se convierte en papel mojado.

Sed felices.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Dejarme llevar

Casi con el penúltimo mes del año he cerrado el mío propio. Poco a poco los proyectos, los eventos, las presentaciones, las actuaciones han ido deslizándose hacia ese lugar donde ya reposa lo cumplido.

Y aunque soy mujer que no gusta de regodearse en lo que no me aporta, no puedo por menos que reconocer que estoy cansada y que lo que me apetece es dejarme llevar por este tiempo y sus circunstancias.

Ya he dicho en muchas ocasiones que me gusta la Navidad. Desde pequeña siempre la he vivido como algo alegre, divertido, lleno de color, reuniones familiares y alegría. La familia para nosotros siempre ha sido muy importante, así me lo enseñaron, y en estas fiestas nos reuníamos pero de corazón, sin esas discusiones que tantas chanzas genera. También así se lo enseñé a mis hijos, y ahora ellos a mis nietas.  Por eso me refugio en estas fechas y me recuesto en ellas. A la vuelta del puente adornaremos la casa, y pensaremos en los menús, y en los regalos que unos a otros nos haremos, aunque este año me falte uno.

Mientras, me daré tiempo para encontrar de nuevo esos apoyos que me ayudarán, seguro, a seguir caminando, y entre los que estáis vosotros, mis queridos lectores. Esta vez cederé a la tentación de no resistir, de ser como esas hojas que ahora veo desde la ventana y que, mansamente, vuelan para posarse sobre la calle. Necesito dejarme llevar más allá de los pensamientos tozudos, dejarme llevar más allá de los deberes asumidos, dejarme llevar...Llevar...

Sed felices.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Todo se cambia desde dentro

El título de mi post de hoy es el mismo de uno de mis poemas que aparecen en el último libro Los poemas no cotizan en bolsa. Pero no solo se queda en eso. Ese pensamiento ha sido el que me ha llevado a estar en muchos de los ámbitos en el que he desarrollado mi vida personal y laboral.

La acción de los seres humanos no es perfecta, y en casi todas las ocasiones, a tenor del paso del tiempo y las circunstancias necesita de cambiar y evolucionar. Y ante esto se pueden adoptar dos posturas: señalar con el dedo aquello que no nos gusta o entrar en harina e intentarlo cambiar desde el meollo. Y esta última ha sido siempre mi postura.

Al mismo tiempo también he pensado que desde la unión con aquellos con los que tengo objetivos comunes se puede, podría, conseguir aquellos logros que nos propusiéramos. Y eso me ha llevado a estar siempre comprometida con colectivos y organizaciones. Fundé y presidí el Ampa del colegio de mis hijos. Soy miembro de la asociación de empresarios de mi municipio; soy vicepresidenta adjunta de la Asociación de Escritores de Madrid. Y desde ayer formo parte de la Comisión ejecutiva del Partido Socialista Obrero Español de Rivas Vaciamadrid, al ganar las elecciones la candidatura de Mónica Carazo, y en la que estaba incluida.

En esto, como en todo lo que hago en la vida, me lleva la ilusión de poder, junto con todos los compañeros y compañeras, cambiar las cosas, hacerlas mejores, más justas y por tanto conseguir el progreso social. Y lo haré desde una posición en permanente contacto con la cultura, las asociaciones y la ciudadanía, es decir, desde dentro de la sociedad que es mía y es de todos.

TODO SE TRANSFORMA DESDE DENTRO

Todo se transforma desde dentro.
No caben burladeros en donde refugiarse
y gritar.
Hay que echarse al ruedo.

Agarrar los peces, a pesar de que el agua
nos llegue ya hasta el cuello
y bailemos con la punta de los pies.

Huir  de tantos  que critican
a través de cristales blindados ,
sin que los traspasen
las balas ni el compromiso.
Pontífices del ensayo con gaseosa.

Para cambiar el mundo
hay que mancharse las manos
de voluntad y pasión,
sin temer a los que brindan al sol
con un vaso vacío.

Ediciones Vitrubio, 2017
Colección Poesía Tatoo



domingo, 19 de noviembre de 2017

Pensando, pensando XIII

Un resumen de las reflexiones con las que saludo en la redes cada mañana.


La voz del alma habla el lenguaje de la poesía. Por eso no hay nada que entender en un poema. Solo sentir.

A veces olvidamos que la curva más sexy es la sonrisa.

Nada dura eternamente: ni el a.roma de una rosa, ni una promesa de amor.

No hay mayor desdicha que la propia convicción de querer ser desdichado.

El poeta traduce la abstracción de la belleza a la realidad de la palabra.

En el teatro los fantasmas creados por el autor viven una vez y otra para volver a morir cuando baja  el telón.

En la vida como en el amor cuando ya no quedan cartas es absurdo continuar la partida.

Todo poema tiene eco: las emociones que comporta sin importar la intención del poeta.

Grande es el amigo que es como un hermano, pero más grande es el hermano que  también es amigo.

No importa cuánto ames: siempre te parecerá bastante; no importa cuánto te amen: siempre te parecerá insuficiente.



domingo, 12 de noviembre de 2017

Una semana

Una semana. Ya ha pasado una semana y apenas he tenido tiempo de ser consciente, más allá de los momentos de tristeza, de una tristeza que como un velo tenue me envuelve mientras estoy a mis tareas cotidianas.Todavía los ecos del consuelo revolotean a mi alrededor como pajarillos que intentan iluminar mis ojos, a los que las lágrimas ponen un barniz húmedo y tierno. Es extraño el dolor de la ausencia cuando no es daño, sino la aceptación de la vida
.

Se me agolpan los recuerdos de manera desordenada, como los niños cuando salen al patio de la escuela: algunos dando gritos, otros riendo- También los hay más grises, pero estos los espanto, como si fueran aves de mal agüero.

No soy mujer valiente, aunque lo niegue el espejo. Mi fortaleza está cosida con las misma debilidades que maldigo. Y quisiera que pasara de mí este cáliz que sé que he de apurar hasta el final, porque siempre he bebido la vida a tragos, aunque algunos lo he de hacer sin apenas respirar.

Ya una semana desde el último beso, desde la última caricia, desde el último "hasta luego", que en horas se convirtió en un "hasta siempre". Entonces el amor, siempre intemporal, quedó suspendido, como una estrella cuyo brillo  será mi guía, aunque ahora me sienta algo perdida.


PÉRDIDAS-
He perdido el brillo del charol
de mis zapatos de domingo,
y mis calcetines blancos.
He perdido el olor de la ropa planchada
el de la goma de borrar y el del pan
con chocolate.
He perdido tus manos trenzando mi pelo,
ahuyentando la fiebre,
acunando a mis hijos recién nacidos.
He perdido tu boca que decía: "mi hija",
llenándolo todo con sonrisa abierta
que me ahogaba el alma de ternura.
Me he perdido yo sin nadie
que me muestre ya el camino ,
en este laberinto ,de ser yo la primera,
ahora sin remedio.
(C) FOTO Y POEMA Elena Muñoz /2017

domingo, 5 de noviembre de 2017

Sobre poesía y de ser una misma

Creo, y lo digo siempre, que no hay nada más difícil que llegar a aceptarse uno mismo. Considero que es el final de un largo proceso lleno de visicitudes, de preguntas  a veces con respuestas que nos sorprenden, o que, simplemente, nos abren más incógnitas.

En mi caso el camino ha sido siempre costoso, en esa necesidad que una persona bastante compleja como yo tiene de simplificar su vida. No es fácil cuando en todo lo que haces te implicas hasta el túetano.

Por eso el que la `poesía se cruzara en mi camino fue, sin lugar a dudas, la manera de dar salida  y sobre todo cauce a las emociones que día a día surgían de mi interior y que me ayudaba a conocerme y reconocerme a través de las palabras. Poemas que hablaban, que sonreían o que lloraban al mismo tiempo que lo hacía yo; poemas que guardaban secretos aireados en metáforas e imágenes que querían decir sin decir porque les era imposible seguir callados.Me di cuenta entonces de que escribía poesía porque la vida, esa vida convencional que me habían dicho que era la correcta, se me estaba quedando corta y que los versos me daban alas para ensancharla.Pero, y para mi sorpresa, no solo para mí tenían significado mis palabras, sino también a quienes vivían momentos y experiencias semejantes a los míos y que nadaban entre ellas sumergiéndose hasta el fondo para encontrarnos.

En mi segundo poemario Los poemas no cotizan en bolsa inicio con una pequeña reflexión: "cada día estoy más segura de que no escribo poesía, sino que es la poesía la que me está escribiendo a mí". Porque para entender esta realidad que me rodea necesito esos ojos que la poesía me presta, que me auxilia a quitar el hollín, a despojarla de la mediocridad para intentar ver más allá de lo que no es otra cosa que lo "correcto". La poesía, pues, me ayuda a encontrar la belleza que me salva cada día y me permite ser yo misma, aunque para ello, a veces, no sea comprendida.




NON SERVIAM (*)


Como el Ángel caído, con las alas partidas
arrojado del cielo a la noche perpetua
escribiendo en el barro las palabras negadas,
me contemplo
en la inobediencia de negar el camino
que ya otros me marcan.

Prefiero andar a oscuras que seguir la luz tibia
de servir a quien sirve.

Que sea la condena de no ser comprendida
por otros que señalan aquello que aborrecen:
la propia rebeldía de querer ser yo misma.

(Del poemario Los poemas no cotizan en bolsa. Ediciones Vitruvio, 2017)
Próxima presentación 8 de noviembre 2017.





domingo, 29 de octubre de 2017

Demasiadas mentiras y violencia

Os escribo mis queridos lectores después de un fin de semana en el que la serenidad ha vuelto a mi espíritu tras la farsa del pasado viernes 27 de octubre.

He de confesaros que cuando vi a la diputada de la CUP Anna Gabriel  hablar de que la votación secreta era para evita "las pesecuciones y las torturas" a las que se podían ver sometidos por el estado español se me revolvieron las tripas de tal manera que tuve que salir de la habitación.En todos mis años de relación con la política jamás había oído semejante difamación en aras de poner el último clavo a la democracia.El ejemplo de cobardía mayor que se podía mostrar.

Todo este proceso ha estado plagado de mentiras disfrazadas de idealismo y de llamadas al patriotismo, más cercano al sainete que a la realidad.Tal vez la falacia más grande es que no ha sido un proceso violento por parte del independentismo: eso es mentira. No hace falta quemar contenedores o banderas, o dar palos para ser violentos. Lo que los independentistas han ejercido es una forma soterrada de violencia psicológica hacia quienes no querían ni comulgaban con su proyecto, secuestrando el parlamento y la democracia y mostrando a España como un país nefasto.

Nadie puede negar que hemos estado ante un bulling ciudadano en toda su extensión por parte de los independentistas. No quiero pensar cómo se han sentido aquellos que , estando en contra de esta locura, veían como día a día se usurpaba el poder de la mayoría en aras del interés de la minoría; como las empresas se marchaban sin que todavía se sepa realmente cuáles son las consecuencias futuras para la economía y el empleo; como eran señalados en los colegios o en el trabajo... Eso es, en toda su extensión, violencia, como también lo es manipular noticias, vídeos, fotografías para dar una imagen de un estado represor, de un país antidemocrático, de unas fuerzas de seguridad del estado que solo saben dar palos...También es violencia someter a casi la mitad de los diputados de un parlamento a la humillación y el desprecio,  manejando a su antojo el reglamento, las decisiones y la palabra, obligándoles a abandonar sus escaños obtenidos democráticamente Todo, todo esto es violencia.

Que nadie me diga que los independentistas han sido pacíficos, porque esa es la gran mentira. Con toda la poca vergüenza de quien no le importa los daños si le benefician para su delirio, han llevado a cabo el secuestro de siete millones de personas, unas que, engañadas por un imposible, les han servido de peones; otros impotentes al ver sus derechos pisoteados. ¿Hay que agaradecerles que aunque hayan querido dar un golpe de Estado no hayan dado palos a la gente? Pues va a ser que no.

Puigdemont, Forcadell, Gabriel, Romeva, Junqueras y demás adláteres, cobardes maltratadores de la democracia, de la justicia y de la igualdad. Y como tal los deben juzgar  los tribunales y la Historia.

Sed felices.

(Fotografía El  Diario. es)

domingo, 22 de octubre de 2017

Breverías



Ya decía el siempre mencionado en estos casos Baltasar Gracián que si lo bueno es breve es dos veces bueno. Yo añadiría que incluso cuando es malo mejor que sea breve, pues se nos ahorra bastante sufrimiento.
 
Bien, pues al hilo de este aforismo y para reafirmar su veracidad, voy a dedicar este artículo a los relatos muy breves, a aquellos que, como señalo en el título, podríamos denominarlos breverías. Sí, exactamente, mis queridos y avispados lectores, lo habéis adivinado.  Hablo de  los microrrelatos.

Tengo que decir, porque si no faltaría a la verdad, que soy una fan de este tipo de narrativa (este blog  es clara muestra de ello, pues contiene un número apreciable de ejemplos), porque me parece que cumple con creces las características de sus hermanos mayores, la novela, el relato o el cuento. Es más, me atrevería a decir que para escribir en estos pequeños formatos se necesita de unas dotes a veces especiales, que no todo escritor tiene, como es sintetizar y comprimir en tan pequeño espacio un planteamiento, un nudo y un desenlace que den lugar a una historia redonda.

A pesar de lo que nos pueda parecer, el microrrelato no nace en nuestros días. Ya encontramos muestras que podrían encuadrarse en este género  en el antiguo Egipto, en los Bestiarios de la Edad Media, en la fábulas grecorromanas o incluso algunos estudiosos han considerado microrrelatos a las parábolas que Jesucristo narra extraídas, eso sí, de manera individual del resto de los Evangelios.
En la literatura contemporánea encontramos ejemplos más cercanos como los escritores Ramón Gómez de la Serna, Rubén Darío, Vicente Huidobro y Julio Cortázar entre otros, destacando, claro está a Augusto Monterroso, al que se le adjudicó la composición literaria más corta de la historia durante años y que es por todos conocida: “cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

En 2005 el microrrelato de Monterroso quedó desbancado por el de El emigrante de Luis Felipe Lomeli:“¿Olvida usted algo?¡Ojala!”

Pero como en esto de la literatura gustamos del rizar el rizo, en la actualidad el cetro de brevería lo porta un minicuento del español Juan Pedro Aparicio denominado Luis XIV:“Yo”.

No cabe duda que en los tres ejemplos que hemos ido señalando la concisión y sobre todo la elipsis adquiere su máxima importancia, llevada en el caso de Aparicio hasta el extremo de reducir toda la historia una sola palabra. No obstante es necesario, también, de la complicidad del lector y de su proactividad para que el relato se complete. Si volvemos al caso de Luis XIV  es necesario que haya un conocimiento de las características absolutistas de este rey para comprender esa única y explicita palabra, síntesis del egocentrismo.  Los títulos, como en el caso anterior, también adquieren su importancia porque resultan, en muchas ocasiones, ser clave para la comprensión  del resto del texto.

Para predicar con el ejemplo con el que abría este artículo, voy terminando. Hoy en día hay autores muy buenos de este género que merecen la pena que los leamos porque nos cuentan historias de amor, de humor, de terror incluso, condensadas en pequeñas píldoras muy fáciles de digerir y que nos dejarán un muy sabroso  y variado regusto literario, como si de una bandeja de ricos canapés se tratara, sin tener que recorrer seiscientas páginas para saber el desenlace y si comerán perdices.

Sed felices

domingo, 15 de octubre de 2017

Quien siembra odio recoge violencia



Os diré, mis queridos lectores, que estoy francamente preocupada por la violencia, explícita o soterrada, en la que estamos viviendo.

No cabe duda de que tras los atentados del 11S,  en Occidente cambió la percepción de nuestra propia invunerabilidad. Creíamos que la violencia era parte de una puesta en escena propia de determinados lugares o fruto de segmentos sociales dedicados a la delincuencia.

Sin embargo la violencia se extiende como un malsano charco de aceite que lo va impregnado todo de odio… ¿O tal vez lo que crece día a día es ese sentimiento de aborrecimiento al otro, al que piensa diferente, al que viste diferente, al que cree diferente? Y si para demostrarlo hay que mentir, se miente.

Como muchos de vosotros sabéis, me muevo diariamente en las Redes sociales. Allí es un universo en el que como valor añadido existe el anonimato. Son muchas las ocasiones en las que los debates se transforman en una serie de insultos y agravios hacia el que no opina de igual manera. Tal vez solo sea un desahogo a la frustración, pero sirve un poco de barómetro para comprobar la tendencia que señalo. Una gran parte seres humanos llevamos siglos intentando erradicar la violencia, pero, y no sé las razones, no conseguimos hacerlo.

Mujeres asesinadas a manos de sus parejas, abusos infantiles, agresiones homófobas, partidos ascendente de corte xenófobo, intolerancia alimentada desde la cuna para odiar al que es diferente al que no piensa como nosotros, aunque para ello haya que inventar cien mentiras. Hemos perdido la capacidad de la proporcionalidad y reaccionamos peor ante un penalti mal pitado que ante una agresión machista.

Cuando una lee las noticias, las opiniones y las consecuencias de este proceso independentista que estamos viviendo se da cuenta de que hemos incubado durante años el huevo de la serpiente, el enfrentamiento entre quienes tendrían que ser hermanos y no enemigos. Ahora que esa serpiente se ha convertido en una hidra de siete cabezas, se la sigue alimentando con desinformación y manipulación hasta que se convierta en un monstruo que nos devore a todos.

Creo que estamos llegando al borde del abismo como sociedad, en la que los valores fundamentales se diluyen como la sal en el océano para dejar paso a lo único que parace importar: el fin que justifica los medios. 

Sed felices.

domingo, 8 de octubre de 2017

Una serie de catastróficas desdichas

Como en una de esas películas cómicas de cine mudo, que son en el fondo dramas y que nos hacen reír por no llorar, vamos viviendo este largo camino del llamado "proceso catalán", lleno de catastróficas desdichas, fruto de la falta de capacidad de las partes ( además de la ilegalidad de una de ellas) que hubieran tenido que llegar a un encuentro.

Hace una semana del tan cacareado "referendum", consulta sobre la que no voy a volver pues creo que a lo largo de estos días ya he ido diciendo lo que tenía que decir. He de confesar que el domingo pasado fue unos de los días más amargos de mi vida en relación con la política, teniendo en cuenta que siendo socialista y de Pedro Sánchez las he pasado canutas.

Yo no me considero patriota, es decir, no sé exactamente que tendría que sentir para serlo. Tampoco siento el "orgullo" de ser española. Lo soy, como soy morena y mujer. Es algo consustancial a mí, que acepto y con lo que convivo.Sin embargo sí me siento orgullosa de mi talante democrático, construído durante mucho tiempo a base de diálogo, tolerancia y comprensión canalizada hacia unos cauces legales. Por eso,de todo este proceso lleno de desdichas lo que más me ha podido doler es que se han reído de la democracia y de todo su significado.

Porque las leyes no se incumplen, se cambian. Y se cambian a través de los cauces que todos y todas nos hemos dado para ello. En cambio hemos preferido montar un circo en el que nadie, absolutamente nadie va a salir ganando.

Hace un mes, en esas infaustas sesiones del Parlament de Cataluña vimos la primera parte de esta ceremonia de la confusión. Fuimos testigos de cómo, con un solo diputado más (pero con menos votos) se intentaba cercenar un país, bajo el lema de tener derecho a decidir...¿Decidir el qué?

La segunda de las desdichas fue el convencimiento de que el referendum recogía otro derecho, el de votar. Totalmente de acuerdo, pero para llevar a cabo ese derecho lo primero que se ha de hacer es que esa votación se realice bajo circunstancia legales, y no esa patochada que pudimos ver.

Un día negro para la historia de España. No quito ni un ápice de peso a las cargas policiales, pero eso era algo que se daba por descontado, sino ¿por qué veíamos a niños y ancianos en la vanguardia?Soy solidaria con los heridos, pero, y de esos sabemos mucho los que corrimos delante de los grises, si vas, te arrean. Curiosamente, eso fue lo que copó los informativos (en la Sexta, con mi "admirado" García Ferreras las imágenes eran un bucle de veinticuatro horas) y no el hecho de que se hubieran pasado las leyes por el forro.

Tras ese domingo negro una semana de vértigo: empresas abandonando sus sedes en Cataluña ante la posible toma de porde de los anticapitalistas ( y sí, sí es importante,s sobre todo para la confianza de los inversores), escraches a la Guardia Civil, y Puigdemont y compañía sin saber si cortarse las venas o dejárselas largas.

Por el otro lado tenemos a un presidente del Gobierno cuya táctica es la espera, al acecho, soltando alguna perla de vez en cuando en la que "hacer lo que se debe hacer" es su mantra, mientras ha dejado que la manzana madurara hasta que se pudriera.

Ganas me dan, mis querido lectores, de decir que nos está bien empleado. La "nueva política" se intentó cargar al único partido capaz de servir de dique y cauce a los independentistas y de haber llevado a cabo un proceso más coherente y dialogante. Pero no, se abrieron las puertas a los antisistema, esos que están ahora por la toma del aeropuerto y el puerto de Barcelona como una de las primeras medidas tras la DUI, y que, en un maridaje absurdo, como tomar langosta con coca cola, se han unido a la alta burgesía catalana. Esos que dicen que mejor que se marchen todas la empresas porque de esa manera se empieza de cero. Es todo tan fuera de la realidad, tan lejos de lo que se necesita en una sociedad del siglo XXI, tan pensado con las tripas que no tiene otro remedio que fracasar.

Sí, porque el intentar acabar con el PSOE y su hermano el PSC ha convertido la política en una serie de excesos tanto por la derecha como por la izquierda, abandonando todo el talante de diálogo que políticos como Rodriguez Zapatero aplicaron con tanto éxito en el país vasco . Diálogo, sí, pero sin rehenes. Porque no se puede sentar a dialogar sin estar a la par.
 
En fin, que no creo que esta serie de catastróficas  desdichas hayan llegado a su término. Ante nosotros tenemos la incógnita de la declaración unilateral y luego ¿qué?

Y para colmo de males no llueve...

Sed felices.


domingo, 1 de octubre de 2017

El egoismo de la poesía



Hablemos de poesía.  ¡Ah! Pero si la poesía no vende, no se lee… Y esto… ¿Por qué?

 Si  fuera capaz de contestar a ese interrogante poetas y editores ya me habrían hecho rica, pagándome sustanciosas cantidades de dinero para que revelara la respuesta a esta constante pregunta.
Obviamente no tengo la fórmula magistral pero creo, que como en tantas cosas, existe una pésima pedagogía frente a la lectura de poemas, culpa a veces de algunos poetas que se sienten dichosos de formar parte de una élite de malditos. 

Es curioso constatar como  en las edades más tempranas son muchos los adolescentes que vuelcan toda su sensibilidad acrecentada hormonalmente escribiendo poemas, que en la mayoría de los casos no son más que ripios. No obstante consiguen el resultado de paliar esos males de amores que hace que se desangren en romanticismo.

Pero poco a poco, con el pasar del tiempo, esa cercanía a la poesía se va convirtiendo en distancia y aquellos que permanecen en ese afán de querer convertir sus palabras en lírica van siendo los menos, pasando al club de la minoría.

La poesía no se entiende, dicen algunos. La poesía es para cuatro frikis, dicen otros… El caso que los unos por los ajenos, la casa sin barrer.

No sé si porque esta vez me toca muy cerca el tema  pero si que en estos últimos tiempos reflexiono mucho sobre  cómo encontrar ese “truco” que acerque a más lectores al mundo poético, que sin lugar a dudas está lleno de belleza, de sensibilidad, de pasión.

El próximo día 8 de noviembre presentaré mi segundo poemario Los poemas no cotizan en bolsa (Ediciones Vitruvio). Para muchos que me conocen como narradora puede ser que sea  una sorpresa, aunque para otros, los más cercanos,  solo ha resultado un escalón más en mi vida literaria, en mi necesidad por expresar.

Por eso quisiera servirme de esta oportunidad no solo para acercar esta nueva publicación a los amantes de la poesía sino también la de despojar de todo elitismo y falta de sencillez a esta maravillosa forma de hacer llegar la palabra.

Siempre me he considerado narradora, una buena narradora en opinión de algunos. Por eso cuando empecé a escribir poesía, hace unos cinco años, fui la primera que me deje llevar por una especie de asombro y entonces me hice la segunda pregunta del millón : ¿por qué escribir poesía? A pesar de que podría haber varias respuestas,  las resumiría en dos: para poder expresar las emociones y para comprender  cuál es el resultado en mí de esas emociones.

El acto de escribir poesía es egoísta, el la supremacía del YO. No existe entrega al lector, como en la narrativa, de una historia. En un poema se vierten las emociones para poder sentirlas, tocarlas, olerlas, y volverlas a hacer mías.

Entonces, ¿cuál es el milagro de la poesía? Pues que en ese proceso egocéntrico, repito, cuando los versos se trasladan al libro o la rapsodia en un recital y, por no sé sabe qué causalidad, llegan al centro del que lo lee o escucha se produce una sinapsis, como la de las neuronas cerebrales, pero en este caso emocional. Algo parecido a la colisión de dos planetas, que forman la razón de ser del poema. Y ya no es mío, sino de los demás, creando más egos poéticos.

Queridos lectores: sed egoístas y leed poesía. Daros ese gustazo, vivir ese placer; paladead las palabras, degustad las imágenes, miraros vuestro ombligo literario. Pensad en el gran Bécquer cuando dijo que “podrá no haber poetas, pero siempre habrá  poesía”.

domingo, 24 de septiembre de 2017

La escritora sin palabras

En este momento en que os escribo cae la tarde. Es sábado. Sí, aunque sé que será mañana cuando  leáis esta entrada, es en este momento, mis queridos lectores, cuando he sentido el deseo irrefenable de escribiros.La espoleta que ha disparado este ansia ha sido la lectura en el muro de Facebook de un amigo la siguiente frase:


"En la Cataluña de hoy Serrat es un facha y Otegui un héroe. Creo que está todo dicho".

Efectivamente, qué queda por decir después de esto. Todo lo que a una se le viene a la cabeza está lleno de amargura y tristeza, sentimientos contra los que lucho día a día para evitar que tiñan mi vida de un halo gris y tétrico. Pero por mucho que pugne contra ello,  ahora me embarga la congoja y me deja sin palabras.

¿Qué estamos haciendo?¿Cómo hemos llegado a esta situación?

No cabe duda de que la responsabilidad ha de ser compartida. Hemos creado una sociedad que no funciona, en la que una parte no conoce ni reconoce en absoluto quiénes han sido en este país, en esta España mía y vuestra  que dice la canción, los artífices de la democracia, de las libertades civiles, del estado de bienestar. No lo conoce porque no cabe en ninguna cabeza sensata que no sea por otra causa que por ignorancia el desprecio y la falta de actitud de respeto a las instituciones y a la legalidad, que se está mostrando, más allá de ocultar años y años de nepotismo y corruptelas.

Si dicen que vivimos en un estado opresor que no saben, no tienen ni la más remota idea lo que es vivir realemente en una dictadura. No saben lo que es no poder hablar con libertad en ninguna lengua, ni siquiera en castellano, ni expresar disconfomidad, ni tener una orientación sexual distinta.No saben lo que es no poder ejercer un cargo públic libremente en determinada región porque podrías, como así era, recibir un tiro en la nuca. No saben lo que es escuchar la explosión de una bomba en un centro comercial y que mate inocentes para reivindicar la independencia... No saben o no quieren saber.

Podría decir que siento vergüenza al ver a algunos  esos políticos jóvenes, que venían a cambiar el modo de hacer, ser unos irresponsables al tirar por tierra y menospreciar aquello por lo que tanto hemos luchado.

Recuerdo el 15M de 2011, recuerdo a esos indignados. Recuerdo como el 20N de ese año ganó el PP por mayoría absoluta. Y, ahora, veo con tristeza que siguen sin haber aprendido nada, alineándose con quienes solo quieren tapar sus casos de corrupción bajo la bandera de la independencia y vitoreando a quien se alegraba por cada muerto que caía a manos de ETA.


Nada se puede razonar contra lo que no conoce la razón, no se puede hablar con quien te deja sin palabras.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Corazones conectados

Hoy es de esos días en que el ingenio ha decidido tomarse, también, el domingo libre. De esos día en que por mucho que te estrujes el magín sabes que poco o nada interesante surgirá de él, a pesar de que debes cumplir con la cita, siempre agradable, de tus lectores.Puedes recurrir, eso  es socorrido, a describir más que a escribir.

Hablaros del aire fresco que entra por la ventana que, por fín, ahuyentó los calores que hemos sufrido este verano, aunque, por otra parte, sea esta la estación adecuada para sufrirlos. Contaros que las hojas de algunos árboles ya se están vistiendo de amarillo, tal y como mandas los cánones de ese otoño que ya llama a la puerta. Deciros del silencio que todavía viste la calle en esta mañana de festivo en la que la pereza es consentida y el aroma del café impregna la escalera de vecinos.

Pero todo esto lo conocéis. Al fin y al cabo nuestra vida no es tan distinta entre unos y otros. Nos ganaremos el pan de diferente manera, o habremos decidido que nos gusta más un modelo de coche que otro, pero la esencia suele ser la misma y las emociones que nos conmueven también. Nada, por tanto, es nuevo en lo que os acabo de contar. Porque, seguro, que frente a vuestra ventana habrá algún árbol que se empieza a matizar de dorados ;porque, seguro, hoy habéis permitido que las sábanas se os peguen un poco y habréis percibido el aroma del café recién hecho.

Y, sin embargo, aún siendo tan hermanos en las emociones cuánto nos cuesta entendernos a veces. Aprendemos demasiado pronto a cubrirnos con una corteza que nos aisle y nos nos deje entrever aquello que nos hace semejante: ojos que no ven, corazón que no siente.

Tal vez nuestra salvación sea dejar que el corazón sienta ( no el músculo cardiaco,
sino el lugar en  donde hacemos residir el amor), y  nos ayude a conectar con otros corazones que, aunque opinen de diferente manera, se mueven por las mismos sentimientos..

En fin, siento que mi aportación hoy a esta entrada del blog, mis queridos lectores, no esté a vuestra altura intelectual, pero ya dije al principio que a mi ingenio también se le han debido pegar las sábanas y solo he sido capaz de hilar estas parcas palabras.

Sed felices.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Cataluña y las estrategias de la manipulación

Atribuidas al filósofo y lingüista Noam Chomsky, aunque la autoría parece ser del francés Sylvain Timsit "las diez estrategias de manipulación mediática" reflejan como, a través e los medios de comunicación se pueden influir en la opinión de los ciudadanos hasta el límite de que se traguen ruedas de molino.

Lo hemos podido ver en ejemplos como la Venezuela de Maduro o en EEUU con Donald Trump.

Pero no hay que ir tan lejos para contemplar su puesta en funcionamiento. Basta con mirar lo que está sucediendo con el PP y la resolución de la crisis, o  en Cataluña y el independentismo.

Tomando este último ejemplo, que es el que más me inquieta, y a la vista de los últimos acontecimientos en el Parlament, la clara manipulación es más que manifiesta.Dejadme, queridos lectores, que sea más explícita y pormenorice cada una de estas estrategias en el entorno que señalo.

1- La estrategia de la distracción: desviar de los ciudadanos la atención de los problemas importantes. ¿Qué importa la corrupción durante más de veinte años, el famoso 3%, la malversación del erario público, la falta de gobierno? Lo fundamental es la "injusticia histórica" del estado opresor.

2- Crear el problema y luego la solución: "España nos roba", dicen los independentista, ergo la solución es la independencia. Cataluña para los catalanes.

3-La estrategia de la gradualidad: hay que ir sembrando, calentando, que el problema se vaya cociendo en su prpio jugo, para que cuando esté a punto, ¡zas! la solución, por muy peregrina que sea, no pueda ser otra.

4- La estrategia de diferir: la falta de la inmediatez hace que la ciudadanía vaya diluyendo las desventajas en favor de lo que pasa a considerarse inevitable.No hay otra solución que la que se plantea.

5-Dirigirse a los ciudadanos como si fueran niños: mensajes simples, sin ningún criterio, sin que haya una explicación pormenorizada, aludiendo incluso a razonamientos más propios de cuentos infantiles.En vez de convencer, sugestionar. En este caso, vender que las consecuencias de la independencia no traerá más que ventajas y ningún inconveniente para Cataluña.

6- Utilizar el aspecto emocional más que la reflexión: que permite injertar ideas rodeadas de toda la parafernalia de banderas, himnos, mártires y héroes, ilusiones y miedos.

7-Mantener a la ciudadanía en la ignorancia: cuanto menos información, más deformación. Y la información que llegue ha de ser sesgada, impregnada del mensaje que se quiere implantar en el subconsciente. En este caso TV3 y periódicos afines a la independencia están haciendo un buen trabajo.
Tampoco olvidemos la ceguera educativa a través de la cual se impide el conocimiento de la historia y la cultura de países y regiones que no interesan, pues abrirían demasiado los cauces de conocimiento.

8- Promover la mediocridad: no es un problema romper con lo establecido, aunque sea las reglas que nos hemos dado para la covivencia en aras de "la nueva manera de hacer política". En este punto baste con fijar nuestra mirada en la presidenta del Parlament o en algunos diputados y diputadas que ocupan la bancada, llegando a su cenit en Puigdemont.

9- Reforzar la autoculpabilidad de la ciudadanía: en el caso que nos ocupa hacerla responsable de una situación que no es sino fruto de una pésima gestión política, de una corrupción intolerable y de una posición absolutamente sacada de quicio.Pero es mucho más fácil pasar la pelota, en este caso llamada referendum.

10- Conocer a la ciudadanía mejor que ellos mismos: estudios de demoscopia, redes sociales, y demás medios dan hoy en día datos suficientes y claves como para poner en marcha cualquier tipo de comunicación manipulada.


En fin, mis queridos lectores, que lo arriba expuesto no nos es para nada desconocido. Cualquier régimen totalitario, incluso remóntándonos en el la Historia, ha hecho uso de estos recursos para su propio beneficio. Ante ello solo nos queda el recurso de conocer, cuestionar y decir libremente.

Sed felices.
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domingo, 3 de septiembre de 2017

Carta abierta a Carles Puigdemont

Me dirijo a usted, creo que debo utilizar el nombre de Muy honorable señor, en la seguridad de que mis palabras, escritas por una ciudadana del Estado"opresor" le resbalarán, y eso en el caso de que llegara a leerlas.

Pero como ambos creemos en la libertad de expresión , usted bastante mas sui generis que yo, me decido a dirigirle esta carta que puede hacerse extensiva a sus compañeros de partido y aliados en el  gobierno y en el Parlament.

Mi Muy honorable señor Puigdemont, vaya por delante que ustedes tienen todo el derecho a querer la independencia de Cataluña, faltaría más, e incluso a hacer apología pacífica de ese independentismo, pero lo que no es de recibo es que para defender su tesis mientan, manipulen y se salten a la torera la ley poniendo como excusa la propia legitimidad para hacerlo.Tienen el derecho a defender sus ideas, y la obligación de no mentir en las consecuencias.

No voy a caer en la tentación de referirme a los últimos acontecimientos, bárbaros e inhumanos, de los que únicamente son culpables unos criminal enloquecidos y envenenados por una doctrina cruel y asesina. Sería mezquino entrar a saco en que quizá se sabía de antemano por los Mossos que iba a suceder el atentado de la Rambla y no se  hizo caso.

Prefiero centrarme en la actitud y los hechos, o en la omisión de ellos, que usted y su gobierno llevan cometiendo desde que se constituyó el Parlament en esta última legislatura. En serio, ¿tienen tiempo para gobernar con tanto brindis al sol, un día tras de otro, amenazando con esa desconexión que a los únicos que perjudicará será a ustedes?¿O tal vez es que han creado una cortina de humo para tapar los casos de corrupción y ese humo los ha dejado ciegos?

Yo viajo a Barcelona muchas veces, y este verano he visitado la provincia de Girona. Me encanta la ciudad condal, en la que siempre me he sentido muy a gusto y nunca me han señalado por ser ciudadana de un estado opresor. En Girona vi muchas esteladas, es cierto, y están en su derecho. Tampoco me sentí discriminada, ni mucho menos, sino todo lo contrario. Tal vez la ciudadanía no considere al resto del país tan malévolo y ladrón como ustedes lo  pintan.

Esa tesis de que España roba a Cataluña no se sostiene. Hasta ahora los únicos que han robado a manos llenas han sido miembros de su propio partido (aunque lo hayan refundado mismo perro con distinto collar) y catalanes hasta las cachas, teniendo como cabecilla a aquel que ostentó durante tantos años el mismo título que usted: el Muy honorables señor Jordi Pujol. 

¿Sabe, mi Muy honorable, que la Comunidad que durante años ha tenido mayor deficit fiscal (cedía más que recibía) era Madrid? Y todavía los madrileños no hemos salido a la calle a decir que España nos roba porque hayamos colaborado en el reparto para aquellas regiones más desfavorecidas, y cuyos ciudadanos han hecho, reconózcalo mi Muy honorable señor, de Cataluña lo que es.Andaluces, extremeños, castellanos, aragoneses, emigrantes que con su trabajo convirtieron a la región catalana en una de las más prósperas. Es de justicia admitir esta afirmación.

Hace unos días la CUP colgó una estelada en el puente de Segovia de Madrid. Lo hicieron para demostrar que nada tenían contra el pueblo y que su reivindicación es contra el estado opresor. Supongo que debe ser incultura, porque el Estado no es una entelequia, sino el conjunto de toda la ciudadanía que sí se siente afectada cuando se insulta, se miente y se intenta convertir al resto de España en una suerte de vampiro chupador de sangre catalana.


Siempre es bueno fijarse en ciertos ejemplos, y yo les indicaría que volvieran los ojos hacia Gran Bretaña y el Brexit. Al igual que ustedes, los que apoyaban la salida de UE les vendieron a los ciudadanos británicos un mundo de colores, un cuento infantil en el que la bruja mala era Europa, y a las veinticuatro horas del referendum los arrepentidos se multiplicaron como setas.Ahora están metidos en un "jardín" que les puede costar hasta 60.000 millones de euros, intentado como sea alargar el proceso por si hay un milagro.El mayor defensor de la "desconexión" europea, Nigel Farage, ni está ni se le espera.

Si nos situamos en ese escenario ideal para usted y los suyos, y el día 2 de octubre han ganado el referendum (ilegal de todas, todas) ¿qué harán?Cerrarán aeropuertos, las autovías nacionales, los puertos, la frontera con la Junquera, para que no entremos ciudadanos de otros países. ¿Bajo qué legislación entrarán las mercancias que abastecerán los mercados?¿Cómo llegará el dinero de la administración central, después de esa desconexión? Y lo que puede ser "más" dramático: ¿en qué liga jugarán los equipos catalanes?

Sin duda, la separación de Cataluña sería algo absolutamente penoso para el resto de España, pero estoy segura que los casi 39.000.000 de españoles podríamos salir adelante sin los 7.000 millones de ciudadanos catalanes ( o quizá menos si descontamos aquellos que han declarado su voluntad de marcharse si gana el SI).Lo contrario, fuera de España y fuera de UE lo dudo mucho.

Termino, mi Muy honorable señor, como empecé: defiendan sus ideas, pero no mientan, no tergiverse una realidad que no existe. Mediten sobre lo que están recogiendo, como esa triste inauguración de la "embajada" en Dinamarca a la que nadie acudió (por cierto, supongo que pagado con pecunio público catalán). O la poca respuesta internacional que tiene su propuesta.

Están solos, mi Muy honorable señor Puigdemont, muy solos.

Sed felices.

(Imagen: El Confidencial)

lunes, 28 de agosto de 2017

Crónica del verano III: el regreso

Tal vez sea consecuencia de mi cuarto de siglo dedicada profesionalmente a la enseñanza, pero la vuelta del verano tiene para mí un significado especial, más ligado al término del año que de una simple estación.

Ante mí, cuanro era profesora,  se habría la incógnita del nuevo curso, con nuevos alumnos también y el encuentro con los ya conocidos,  y la sensación de un  volver a empezar siempre. Aunque ya hace seis años que abandoné las aulas ( aún sigo echándolas de menos) sigo teniendo esa impresión y la afronto con la ilusión de la novedad y la sorpresa.Por otra parte he sido una persona muy afortunada. Me encantaba ( y me encanta) mi trabajo por lo que nunca he me ha resultado costosa la vuelta al día a día, que no a la rutina contemplada como monotonía.

En unos días empezaremos escuchar de nuevo hablar del famoso "síndrome postvacacional". Nos darán instrucciones para hacerlo lo más llevadero posible, sin que se nos venga el mundo encima. Así mismo abundarán los consejos para los que los mas pequeños regresen al colegio sin traumas. Sinceramente, mis queridos lectores, no sé si será que me hago mayor, pero hay ocasiones que me parecen ciertas situaciones bastante esperpénticas, fruto de habernos convertido en esta sociedad en más papista que el papa..

No recuerdo que nadie me instruyera al volver al colegio, más allá de que me aplicara en los estudios y cuidara el material y los libros nuevos. Y no me sentí jamás frustrada. Me gustaba encontrarme con los compañeros y todo lo que comportaba el nuevo curso.

Tampoco de adulta, a mis propios hijos, les he mostrado de manera especial esa situación. Soy de las que pienso que cuanto más natural sea nuestra manera de abordar los cambios menos traumática (si es que son suceptibles de ello) serán.

En fín, como no soy mujer de dar consejos, simplemente os deseo un tiempo lleno de felicidad y logros profesional y personalmente.¡Buen regreso!

Sed felices.

(c) Foto: Elena Muñoz

sábado, 19 de agosto de 2017

Yo sí tuve miedo

Tras el atentado terrorista del pasado 17 de agosto en Barcelona he de confesar de que tuve miedo. Como lo tuve después del de el 11S o el 11M. El miedo es un sistema de defensa natural ante un peligro real, como lo es la amenaza constante de ISIS.

Sentí miedo al ver las imágenes tan terribles, y también horas después sentada con mi familia en una terraza de un concurrido paseo en la localidad costera en la que veraneo, al pensar lo fácil que es matar de esa manera. Sí tuve miedo. Otra cosa es que ese miedo me haga renunciar a mis principios, a mis creencias y a mi manera de vivir.

Desde la incomprensión absoluta hacia quienes son capaces de arrebatar a personas desconocidas, inocentes la vida de esa manera tan inmisericorde, intento encontrar un freno a la visceralidad que desde la tripas me empuja a señalar y medir a todos por el mismo rasero, y vivir con temor.

Porque no nos engañemos. Esto no es un problema de religión, ni de creencias en Alá, Buda o Jesucristo. Es una cuestión que ha de encontrar la solución en la política y en la búsqueda real de las raíces de esa planta malsana que es el integrismo islámico. Desde los tiempos inmemoriales la política ha utilizado la religión como martillo (sin ir más lejos la Inquisición nace con ese propósito) para que en nombre de Dios alejar todo aquello que bajo el tinte de progresía y democracía permita la libertad de los seres humanos. Creer en una recompensa en el Más allá ha justuficado siempre las mayores atrocidades en el Más acá.

Seguramente hará falta más control policial, no lo pongo en duda. Tal vez un sistema en el que se pueda determinar de alguna manera quién alquila cierto tipo de vehículos, quién alquila ciertas viviendas. Quizá ser más conscientes de que no es intolerancia ni tampoco xenofobia poner más el foco en ciertos colectivos que pueden ser germen del terrorismo.
Pero sobre todo valentía para que esta gentuza no cumplan su objetivo, aunque de vez en cuando sintamos miedo.

Mi abrazo fraterno a todas las familias que sufren hoy, a la ciudad de Barcelona y  a todos lo que, como yo, creemos en la justicia y la libertad.

Sed felices.

sábado, 12 de agosto de 2017

Crónica del verano II: el tiempo

No cabe duda de que la previsión del tiempo es un hecho de interés nacional. Baste con echar un vistazo a los bloques que sobre este tema emiten los distintos noticieros en las diferentes cadenas. Algunos, como el de la 1, si lo sigues es posible que te convaliden un master en climatología.

Aprendemos todos los días de situaciones que antes ni nos inquietaban, más allá de saber que en el verano el buen tiempo lo debíamos a esa gran "A" metida en círculo que llamamos anticiclón de las Azores. Así mismo conocíamos que la "B" era, indefectiblemente, lluvia.

Ahora, gracias a esta pedagogía televisiva, que dura casi veinte minutos,  conocemos que lo que antes llamábamos una tormenta de pelotas se llama ciclogénesis expansiva. Sabemos que según los modelos las olas de calor se dan cuando el anticiclón reina sobre la península y un embolsamiento de bajas presiones sobre el norte de África envía aire del desierto.Y cómo ignorar que cuanto más apretadas son las isobaras (líneas) de una borrasaca mayor es su efecto.

Los metereólogos son capaces de prever con bastantes días de antelación el tiempo que va a hacer, aunque en ocasiones sean más o menos exhaustivos según los intereses sobre todo de las zonas hoteleras. Eso no quita que los que somos asiduos de alguna de esas poblaciones no sepamos que indefectiblemente se repiten ciertos fenómenos, como son las tormentas en verano en Levante.

En mi primera novela la protagonista reflexiona acerca de que no ha visto tormentas como las de esta zona, la de Levante, y así es desde siempre. La que vivimos hace unos días no ha tenido nada de extraordinario, a pesar de las noticias tan alarmantes que aparecían una y otra vez. El móvil se me llenó de mensajes de familiares preocupadísimos por si habíamos sido engullidos por el mar, cosa que no ocurrió, a la vista está. Cierto que se anegaron las calles, las alcantarillas no daban de sí (sobre todo por la falta de limpieza) y el mar vomitó gran cantidad de algas, como en tantas ocasiones anteriores (la primera gota fría que recuerdo la viví en Peñíscola con siete años). Nada que no hubiéramos visto antes por la suma de días de ardoroso calor sumado a la entrada de aire frío.

Pero, y eso ya lo he dicho otras veces, somos muy dados a considerar extraordinario aquello que no lo es tanto. Ayer, dos días después de la "tormenta increíble" la playa estaba llena de gente que evitábamos los bloques de algas en nuestro paseo y volvíamos a disfrutar del mar y el sol además de una bajada de temperaturas muy agradable.

Creo que no es mala cosa tirar del refranero y poner al mal tiempo buena cara. Al fin y al cabo, a la lluvia o a las olas del calor les importa un pepino nuestra opinión, por mucha información que nos den machaconamente.


Sed felices.

 (Foto: Paco Márquez)


jueves, 3 de agosto de 2017

Crónica del verano I: Españolidad

Los que me conocen saben que no soy muy de reivindicar mi origen, aunque en absoluto reniego de él, por supuesto. Soy española y me gusta serlo, con todo lo que ello conlleva. Sin embargo no siento esa españolidad ante el extranjero, ni el que viene por turismo, ni el que viene por necesidad...

Bueno, miento, no la sentía hasta hace dos días en que tuve un enfrentamento territorial con una hija de la Gran Bretaña.

El lugar en donde veraneo no tiene, como sucede en otros lugares de Levante, problema de espacio en las playas. Quien conoce Denia sabe que es muy difícil ver tres líneas de sombrillas ni siquiera en agosto. Pues bien, el martes llegamos, como hacemos siempre y colocamos las sillas y la sombrilla. Era temprano, las diez y media más o menos, y apenas había gente.  Después dimos un paseo por la orilla.

Al regresar, cuál será mi sorpresa, tenía una tumbona que más parecía una camilla de fisioterapéuta pegada a nuestras sillas literalmente y rodeada de bolsas, cubitos y palas. Flipé en colores, sobre todo porque a ambos lados había espacio como para correr los cien metros lisos.

En principio pensé en pasar y jorobarme, y así habría sido si no hubiera entrado al trapo la dueña de semejante campamento. Me increpó en inglés y yo la contesté en dicho idioma, en un alarde de vocabulario que ni yo misma me creía capaz. Una pareja de chicas españolas se unieron a mi queja apoyándome con gestos de lo más evidentes.

Tras una serie de tiras y aflojas la susudicha hija de la péfida Albión optó por la retirada, verbal, que no física, después de mentir como una bellaca diciéndome que ella había llegado antes. ¡Lier! la lancé como un escupitajo...

En ese momento si me salió el ardor patrio. Creo que por un momento me hubiera gustado ver surcar la Gran Armada frente a mí. Y os aseguro que estuve a un instante de gritar: ¡Gibraltar español!

Sed felices.


miércoles, 26 de julio de 2017

Cárceles de cinco estrellas

No sé si empezar por pedir disculpas por el título de este nuevo artículo, algo tardío por mis minivacaciones, pero a veces los dramas hay que tomárselos con sentido del humor. Porque no cabe duda de que la corrupción es uno de los mayores calamidades que, con una resignación indignante y a veces incomprensible, soporta este país.

El parangón de la calificación de los hoteles de lujo a las prisiones me viene al pelo. En este mismo momento comparten presidio (Soto del Real) Ignacio González, el que fuera presidente de la Comunidad de Madrid y su hermano Pablo, Ángel María Villar, presidente de la Federación de Fútbol nacional  y su hijo Gorka, y el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán. Vamos, la "creme de la creme" que decimos los castizos.

¿Cuánto dinero público llevado a los bolsillos de estos sinvergüenzas? Se me revuelve literalmente el estómago al pensarlo. Años y años haciendo de su capa un sayo, desviando fondos, contratando de manera ilegal y tomando las instituciones como sus feudos para lucrarse ellos y sus amigos.

Decía Concepción Arenal "odia el delito y compadece al delicuente". Sabias palabras cuando quien delinque es alguien digno de compasión por sus circunstancias, pero estas personas que ocupaban altos cargos de responsabilidad, que vivían con grandes salarios y a todo lujo, que tenían como obligación ser ejemplo, solo despiertan en mí desprecio y más desprecio.

Otros evitaron la cárcel con su muerte, sobre las que planean largas sombras, como es el caso de Rita Barberá y Miguel Blesa. No celebro su óbito, pero tampoco hacen nacer la compasión en mí. En el caso del expresidente de Bankia se ha ido de este mundo llevando sobre su conciencia la ruina, la desesperación y en algunos casos también la muerte de muchos a los que estafó y dejó en la calle sin que le temblara el pulso.

Lo peor del caso es que, por los resultados electorales, a una gran parte de la ciudadanía esta lacra  no les produce ni el más mínimo rubor. Hoy, cuando estoy escribiendo esto, mis querido lectores, acaba de declarar, por primera vez en la historia de este país, un presidente de gobierno como testigo en un caso de corrupción.No sabe, no contesta... "Sé fuerte Mariano".

Pero España va bien. Contratos precarios, da igual que salarios se cobren a costa de horas y horas de trabajo; la caja de las pensiones tocando fondo; la educación y la sanidad pública perdiendo fuelle ante las privadas... Y en las cárceles (otros en libertad provisional) personajes corruptos que nos han robado a todos. Pero España va bien...

¡Qué pena!

Sed felices.

sábado, 15 de julio de 2017

¡Hasta mañana!




 Hace tiempo que dedico unas palabras, una poesía con la que despedirme hasta el nuevo día. Esta es una selección de algunas de ellas.




Cuando soñamos los sueños forman nubes y llueven besos.

Atisbo los últimos rayos de sol, del mismo sol que mañana alumbrará el amanecer de un nuevo día... Entonces volveremos a estar juntos.

Cosidas en el cielo de la noche brillan tus palabras como estrellas: «te pienso, te sueño, te deseo...».

Sueño que sueñas conmigo, y al soñarte cumplo mi sueño.

Con mis caricias apartaré las nubes de tu frente, me miraré en tus ojos, y todo será entonces luz iluminando nuestro camino en sueños hasta el amanecer...

Traspasar el espejo esta noche y ser tu Reina blanca, y ver mi reflejo en tus ojos.


Y ahora que los recuerdos llueven mansamente, como lágrimas negras en la noche: ¿soñaré contigo?

Noche. Detener el tiempo en el instante exacto, en el suspiro exacto, en la caricia exacta, en el beso exacto.

Tal vez la mejor respuesta es no preguntar y perdernos juntos en el mundo de los sueños...


Noche. De pronto, alguien, suavemente, como la brisa, se mete por un rincón tu alma y se transforma en  poema.


Quiero un reloj que vuele entre la noche y el día y marque los instantes en que sueño contigo.

domingo, 9 de julio de 2017

Los otros sentidos

Desde que somos pequeños aprendemos la existencia de los cinco sentidos físicos que nos permiten
ver, oír, gustar, oler y sentir táctilmente.Incluso el refranero popular ha acuñado una frase que resume la acción de este quinteto como epítome de la más completa atención: "poner los cinco sentidos".

Pero hoy quiero hablaros de los que para mí son los "otros sentidos" y que me resultan tan imprescindibles, o incluso, en ciertas situaciones,  más que los anteriores. Me refiero a los sentidos del tiempo, del humor y de la oportunidad, que en ocasiones nos facilitan o nos entorpecen nuestras relaciones sociales en gran manera.

Comenzaré con el primero: el sentido del tiempo. Poseerlo nos permite algo tan importante como ser puntuales, organizados y sacar adelante los proyectos en tiempo y forma. Lo contrario nos lleva a no llegar o llegar con la lengua afuera (a veces literalmente), hacer esperar y desesperar, y tener que forzar el tiempo de los demás con las consabidas consecuencias. Rompiendo una lanza a favor de las personas impuntuales parece ser que es posible que sea un mal funcionamiento cognitivo que transforma en su cerebro cinco minutos en media hora. Sea lo que sea, resulta siempre muy incómodo para quienes han hecho del tiempo un aliado.

Mi segundo "otro sentido" (no establezco orden de prioridad sino de secuencia)  sería el del humor. Creo que es un elemento que indica sin lugar a dudas la inteligencia de las personas. Ser capaz de dar una vuelta de tuerca a situaciones que para otros serían dramones y conseguir una sonrisa es impagable. Pero, ¡ojo!, no hablo del graciosillo burdo, el de  la broma pesada y escatológica, no. Tomarse la vida con sentido del humor es la manera más seria de abordarla, pero desde un prisma en el que es mejor sonreír para que ella te sonría. Manejar la ironía fina, con la precisión de una finta de un sable, es una de las virtudes que más aprecio, siempre desde el respeto al otro, por supuesto. Hablo de ironía, no de sarcasmo, que en muchas ocasiones se confunde, y que siempre debe de empezar por ser capaz de reírse de uno mismo.

Y para acabar hablaré del sentido de la oportunidad. Por desgracia me encuentro con bastantes personas que tienen poco o carecen absolutamente de él. Seguro, mis queridos lectores, que conocéis a más de uno.Son aquellos que van a ver a un enfermo y le cuentan la cantidad familiares que han muerto de la misma enfermedad; o que invitados a presentar un libro-ya percibo que muchos de vosotros sonréis- habla más que el propio autor, convirtiendo el autobombo en su propio acto. Y qué me decis de los que les enseñas tu coche nuevo y se pasa diez minutos contándote las desventajas de ese modelo porque lo sabe de buena tinta. La fama popular ha acuñado un término para la ausencia de este sentido: "cuñadismo"... No sé por qué...

En fin, que siendo los cinco sentidos habituales necesarios, no por menos deberíamos intentar cultivar los otros. Ya no solo por nosotros, sino también como un acto de solidaridad con el prójimo.

Sed felices!

miércoles, 5 de julio de 2017

Vivir solo, morir solo

Con unos días de retraso por las circunstancias viajeras me dispongo a escribiros una nueva entrada, cuyo tema me viene sugerido por una noticia que escuché ayer, y que todavía me mantiene en una perplejidad llena de tristeza.

Una mujer de 56 años ha sido encontrada muerta en su domicilio. La noticia no dejaría de ser una más sino fuera porque la muerte sucedió hace cinco años. Mientras tanto se fueron acumulando cartas en el buzón y polvo en el coche aparcado en el garaje.¿Cómo es posible que nadie se percatara de su ausencia?¿No tenía familia, ni amistades, ni un hueco que con su marcha dejara vacío?

Tengo que reconocer que aunque no soy medrosa de la soledad en vida, si tengo reparos a la hora de pensar en irme de este valle de lágrimas sin nadie que me coja una mano y me bese la frente.Así lo he hecho yo con quienes me precedieron y es algo que llena de paz a quien despide y quiero creer que también al que se va.

Somos una sociedad global, sí, conectados en redes a miles de personas, reunidas en los mismos espacios, haciendo prácticamente las mismas cosas, y, sin embargo todavía hay quien muere en soledad sin que nadie se percate de ello, sin que nadie, hasta cinco años después, se de cuenta de que ya esa persona no compra el pan, no pasea por la calle o no mueve el coche, que se va sepultando bajo el polvo de la indiferencia...

En fin, como diría mi admirado Bécquer, la soledad es buena siempre que se tenga a quien contarlo.

Sed felices.



sábado, 24 de junio de 2017

Carta abierta a Antonio García Ferreras

Me cuesta iniciar esta carta abierta con la formalidad que suele ser habitual: estimado. Me parece caer ya desde el principio en una falsedad, señor García  Ferreras, porque de los sentimientos que usted me puede despertar el último es el de la estima.

Se que es muy difícil que estas mis palabras le puedan llegar. Ambos, usted y yo, nos movemos no en dos mundos diferentes, sino en dos galaxias tan alejadas como pueden estarlo las más distantes del universo. Usted ha optado por el disfraz; yo decidí hace tiempo que no se puede renunciar a los principios por tener el pesebre siempre lleno de paja.

No cabe duda que su carrera profesional es meritoria respecto al éxito. No le negaré que yo misma fui una seguidora de su presencia en la Cadena Ser, antes de convertirse en el responsable de comunicación del Real Madrid hasta llegar a donde está hoy, cuando es uno de los gerifaltes del grupo A3Media (La Sexta y Antena 3). Incluso, según sus propias palabras,  tuvo la posibilidad de ser ministro con Zapatero, pero renunció porque ganaba menos que en la cadena que dirigía en ese momento. Ahora, está dedicado en cuerpo y alma a  su Cruzada, acentuada en estos últimos tiempos, con la transformación del panorama político, contra el PSOE en general y Pedro Sánchez en particular.

Vaya por delante que soy consciente de que usted, como cualquiera, tiene derecho a tener sus preferencias políticas, culturales o religiosas, pero que sean tan evidentes en un medio que dice ser objetivo, chirría por los cuatro costados. Aunque suene muy fuerte, en las anteriores elecciones se convirtió en una especie de mamporrero de Podemos, a quien le daba toda la cancha necesaria, en su esfuerzo porque barriera del mapa a los socialistas. El problema fue que le pasó como al Coyote de los dibujos animado, que le ganó el partido el Correcaminos.

Ya desde el principio de último proceso de primarias del partido socialista se posicionó al lado de Susana Díaz. Me temo que hubiera hecho igual si se hubiera presentado el ratón Micky, con tal de atacar a Sánchez. Porque lo suyo es un odio tan visceral que le hace perder toda la perspectiva y la objetividad que tiene que tener un profesional de su "categoría". Manipula, tergiversa y disfraza la verdad cuantas veces sean necesarias con tal de no permitir que Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español elegido por mayoría de sus militantes (entre ellos yo), tenga ni un vaso de agua. Tras unos días de tregua, ha vuelto ha sacar toda la artillería (a pesar de la subida del partido socialista en las encuestas, del apoyo mayoritario de sus militantes), no vaya a ser que le peguen sus "jefes" un tirón de orejas.

No seré yo la que le indique que ese es un mal camino, por lo menos para quienes tenemos conciencia. Al fin y al cabo usted sigue la tónica general de la mayoría de los medios (qué decir de El País, la vergüenza de la prensa nacional), que asfixiados por la economía tienen que rendirse a los poderes fácticos. Pero comprenda que como persona que defiende la libertad de expresión me rebele contra alguien (que se confiesa de izquierdas, manda hue...) que ha hecho rehén de ella, con el único fin de conseguir sus propio beneficio o el de quienes le pagan a usted.

En fin, señor Ferreras, que esta carta abierta no deja de ser una especie de recurso del pataleo de quien o quienes, porque sé que hay más gente que piensa como yo, se rebelan todos los días ante una situación que parece haberse vuelto crónica: una prensa, una televisión que ha decido una supervivencia sea como sea, aunque sea sin honor. Porque con las mentiras se puede llegar muy lejos, pero no se puede volver.

Me despido no sin antes decirle que creo que  su programa, su manera de hacer y su falta de rigor supone un baldón para el periodismo en general. Pero es lo que se lleva, es lo que se vende y es lo que se paga. Y así nos va.

Un saludo.


domingo, 18 de junio de 2017

No entiendo los anuncios

Hace tiempo que lo vengo diciendo: no entiendo ese mundo que nos ofrecen los anuncios publicitarios, sobre todo en estos últimos tiempos.

Empecemos por los de ciertas patologías: jamás  un hombre sufre de estreñimiento, al igual que una mujer nunca tendrá diarrea. Personas de edad medio tullidas se convierten en protagonistas de Dirty Dancing con solo untarse una pomada. De los geles de placer ya ni hablo...

Los hogares siempre se amueblar con objetos de esa marca que convalida el Camino de Santiago si logras salir de sus almacenes. Las madres compran dos barras de fuet para un regimiento y se asombran de que no dure ni un día; vamos ni el milagro de los panes y los peces.

Ya de los anuncios de limpieza ni hablo: como ejemplo  ponen baños y cocinas que son dignas del castillo de Mordor... Y qué decir  de los padres que para quitarle los temores al niño en su nuevo colegio se pone a jugar con guisantes, arroz  y granos de maíz. Ni te cuento como va a ser la factura del psicólogo.

Mi único consuelo son los anuncios de perfumes masculinos. De esos me gustan todos. No por nada, sino por que les encuentro una alta calidad estética y una muy buena realización... Bueno, la verdad es que los chicos que salen deben de ser de otra galaxia, porque en el metro no he visto ni uno.

Pues eso... No entiendo los anuncios...

Sed felices.

sábado, 10 de junio de 2017

Hazme teatro

Justo hace una semana partía hacia la ciudad gallega de Ferrol para participar junto con mis compañeros de Unicornio teatro en el festival de teatro aficionado EsteNaRúa. Nos habían seleccionado por nuestra función de Divinas Palabras, lo que nos causaba una gran satisfacción y, a la vez, tremenda responsabilidad: representar a Valle Inclán en su tierra natal.

Tengo que aclarar, mis querido lectores, que EsteNaRúa es un
Festival de teatro aficionado que nos sorprendió con una maravillosa acogida y una magnífica organización. El hecho de que nos adjudicarán el teatro Jofré, que está conmemorando en este año su 125 aniversario, ya fue un gran regalo.

Pero este artículo, mis queridos lectores, no está concebido para hablar de nuestro éxito bajo la dirección de Chete Guzmán, sino para poner el foco en el teatro aficionado que es del que formamos parte y cuyo presente se discutió de una interesante mesa de debate.

En ella se señalaron muy interesantes puntos de vista, entre los que quiero destacar uno. la labor social que hacemos los actores y actrices aficionados. Porque sin perder ni un ápice de calidad, al igual que las ONG's, llegamos donde las entes oficiales y profesionales no llegan.Todo a base de un esfuerzo de voluntariedad y pasión por este arte, y que siempre va a tener un coste que corre a cargo de la compañía.

Dicen que sarna con gusto no pica, pero estaría muy bien que la administración, los patrocinadores, la sociedad en general tome conciencia que decir aficionado (amador en gallego, que suena precioso) no significa poca calidad. Simplemente que se hace sin ánimo de lucro, lo que viene siendo por amor al arte.


En fin, mis queridos lectores, que aquí me tenéis, al pie del cañón y a la espera de que suba el telón de la próxima función y haceros teatro desde el alma.


Sed felices.


lunes, 29 de mayo de 2017

Martina y su abuela Elena van al zoo

Martina y su abuela Elena
como hoy hace sol
han decidido visitar el zoo.

Come rica miel el enorme oso
y baila contento
¡Es que es tan gracioso!

Nadan varias focas en una piscina
tocan las palmas
y comen sardinas.

Tan alta, tan alta ven a la girafa
que la pobre abuela
se pone las gafas.

¡Qué boca tan grande tiene el hipopótamo,
cuando bosteza
se come hasta un barco!

El león de gran melena duerme tranquilo,
pero la leona inquieta pasea
y lanza un rugido.

Algunos  monos juegan al pilla pilla,
mientras otros traviesos
se hacen cosquillas.

¡Hola, hola, niña! Escucha Martina
¡Un pájaro que habla!
—contesta sorprendida.

“Se les llaman loros"—dice la abuela—
pueden charlar,
vienen de la selva.

Martina y su abuela Elena regresan a casa.
Están muy contentas.
Ya sale la luna y el día se acaba.



In memoriam de la inolvidable Gloria Fuertes y dedicado a mi pequeña nieta Martina.