sábado, 21 de mayo de 2016

Pensando, pensando VII

Una nueva entrega de un resumen de mis reflexiones con las que doy los buenos días.


Si una imagen vale más que mil palabras, una sola palabra provoca mil emociones. Y todas están en los libros.

Las páginas de los libros tienen voz propia compartida con el escritor y el lector.


Antes de quejarte de la lluvia piensa en la sed.

Me desperté con una inmensa e inexplicable resaca de emociones. Y entonces recordé la borrachera de poesía de la noche anterior.

La impaciencia hace que lleguemos a lo deseado habiendo desgastado buena parte del deseo.

No hay medicamento de más amplio espectro para curar los males del alma que un abrazo.
Con los silencios se escuchan mejor las miradas.

Más vale un “lo haré “ que cien “lo intentaré”. Nada desgasta más a propios y ajenos que la intención incumplida.

Conservo en mí una parte de ese pequeño mundo que fue mi infancia y al cual retorno cuando todo se vuelve áspero y ajeno. Entonces me encuentro con la niña que fui y entiendo mejor la mujer que soy.


Las palabras forzadas para construir malos poemas chillan y se retuercen buscando como huir de los pésimos versos que las encadenan.

Sed felices.

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