miércoles, 4 de enero de 2012

Telegrama de ilusión

Dos días, sólo dos días para que llegaran los Reyes Magos. Volvían una y otra vez las mariposas a volar por su estómago, inquietas y nerviosas. ¡Habría llegado el telegrama urgente que les envió!. El sólo pensamiento de que no fuera así convertía las mariposas en piedras. La verdad es que quizá los Magos entendieran que fuera sólo un capricho, pero deseaba tanto ese regalo. Cuando lo vio en manos de su prima, tan bonito, supo que habría cambiado los otros regalos por él. Su prima al ser alemana, recibía los regalos del Niño Jesús en Nochebuena. Por eso pudo verlo y desearlo, pero, para su desgracia, la carta a los Reyes ya estaba escrita y enviada.
Cuando se lo comentó a su padre, éste le propuso mandar un telegrama. ¿Un telegrama?- preguntó, ignorante de que se trataba de un escrito urgente y por palabras, como así le aclaró su padre. Y dicho y hecho, lo escribió, con su letra redonda y cuidadosa, resultado de tantas planillas de caligrafía:
"Queridos reyes magos stop siento el retraso stop quisiera.....
Y mientras redactaba es escrito urgente, te-le-gra-ma,  volvía a ver en su mente el ansiado regalo, con su cubierta azul celeste brillante y una imagen de una pequeña cerillera.Sobre ella, escrito en letras negras decía "Los cuentos de Anderssen". Y las ilustraciones a plumilla negra y coloreadas, tan bonitas y que ella luego podría copiar.....
Y sí, el telegrama llegó y el día seis enero, por la mañana, cuando abrieron la puerta del salón, sobre una silla, junto a su zapato estaba el libro, reluciendo con esa luz especial que sólo tienen los regalos del día de Reyes.
Cientos de veces sus ojos recorrieron sus páginas, aprendiéndose casi de memoria párrafos enteros que hablaban de un soldadito de plomo, valiente a pesar de tener una sola pierna, de una sirena que por amor abandonaba las aguas del mar, de una reina que estaba hecha de hielo y de muchas historias más  que la acompañaron muchas tardes de plácida lectura.
Y aunque han pasado más de cuarenta años, el libro todavía sigue en la estantería, perdido ya  su lustre y con las páginas manoseadas, pero todavía cuando lo ve, vuelve a sentir esa emoción que la devuelve a la niña que una vez fue.
Mañana por la noche, por unos momentos intentemos volvernos a sentir como los niños que fuimos y que la ilusión nos ilumine por dentro con la misma intensidad que la estrella que guió a los Magos.
Felices Reyes!!!


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