lunes, 25 de julio de 2011

Qué puedo decir que no se haya dicho.


Qué puedo decir que no se haya dicho respecto de los atentados de Noruega. Seguramente nada. Se ha hablado de la intolerancia, de la barbarie, del avance de una ultraderecha que poco a poco ha ido ganando posiciones en los distintos países europeos, que hasta hace poco eran adalides de la progresía. Se ha hablado de claves que recuerdan al nacimiento de los regímenes fascistas que asolaron Europa en la primera mitad del siglo XX, y que se trasmiten por los medios de comunicación, a la búsqueda de chivos expiatorios de la actual situación económica. Incluso se ha criticado en clave interna el sistema legal noruego que, a pesar de la masacre cometida, sólo puede condenar a veintiún años de cárcel al asesino.
Nada por tanto puedo decir más, excepto trasmitir mi sentimiento de tristeza. Cuánto futuro amputado en la vida de esos jóvenes, simplemente porque tenían unos valores de solidaridad, de igualdad, de libertad, que son los míos.

Sed felices.

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